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Tabaquismo: primera causa prevenible de
muerte en países desarrollados.
Fumar
incide en muchas de las patologías que afectan a los pulmones,
el corazón y el riego sanguíneo. Un 85 % de los casos de
cáncer de pulmón se debe a su consumo. Lejos de una mera
costumbre o un hábito social, fumar supone para el cuerpo
humano un grave perjuicio que, a medio y corto plazo, deriva
en su deterioro general. Esta dependencia que, en algunos
casos, resulta casi imposible de abandonar, es la primera
causa prevenible de muerte prematura en los países
desarrollados |
Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Toráxica (SEPAR)
el tabaco es la primera causa de enfermedad y muerte en España.
Los expertos en tabaquismo señalan que el consumo habitual de esta
droga recorta la vida en una medida de 10 años y es el responsable
de la muerte de más de 100 españoles diarios, es decir, unas
45.000 personas al año.
El principal tóxico del tabaco es la nicotina. Los cigarrillos
contienen entre un 1% y un 3% de esta sustancia. En los puros el
porcentaje se eleva desde un 3% a un 6%. En cada inhalación se
consumen alrededor de 0,12 miligramos de nicotina, aunque gran
parte de ésta se pierde con el humo de la propia quema. Pocos
saben, no obstante, que si aspiraran de una sola vez 50 miligramos
la dosis resultaría mortal.
El humo del tabaco contiene 4.000 sustancias tóxicas para la
salud, de las que destacan especialmente tres: la nicotina, que es
la droga que causa la adicción; el monóxido de carbono, gas
responsable de las enfermedades cardiovasculares asociadas al
consumo de tabaco; y el alquitrán, conjunto de hidrocarburos
presentes en el humo del cigarrillo e implicados en el origen de
cánceres asociados al hábito de fumar
En la década de los cincuenta, diversos estudios e investigaciones
médicas demostraron que el tabaco se puede relacionar directamente
con los distintos tipos de cáncer de pulmón, boca, garganta,
esófago, laringe y vejiga. Además también incide y aumenta las
probabilidades de padecer cáncer de riñón, de páncreas y de
estómago.
Campañas informativas
Actualmente, se suceden las campañas contra el consumo de esta
droga. Los gobiernos, sobre todo en países como Estados Unidos,
advierten constantemente sobre sus riesgos e, incluso, prohíben
los anuncios de las marcas de la industria tabacalera en las
vallas publicitarias y en los medios de comunicación.
En España los responsables del Ministerio de Sanidad y de la Salud
Pública han comenzado desde hace tiempo una lucha antitabaco
centrada en cinco puntos fundamentales: reducir el número de
adolescentes que empiezan a fumar, disminuir también el tanto por
ciento de la población que padece tabaquismo, aminorar en general
la inhalación de sustancias nocivas, proteger los derechos del los
no fumadores y crear un ambiente social negativo en contra del
tabaco.
Además y según estimaciones del Ministerio de Sanidad y Consumo,
más del 30% de las personas no fumadoras respiran el humo del
tabaco en sus centros de trabajo. De ahí que el entorno laboral
sea un entorno propicio para la prevención y el control del
tabaquismo. Es por ello, que muchas empresas españolas se han
embarcado en campañas informativas y de concienciación para que
sus empleados logren abandonar el tabaco.
Muchos son los que continúan hasta padecer bronquitis crónica o un
severo enfisema. Con los años, todo fumador acaba siendo
bronquítico. Los alvéolos pulmonares se distienden poco a poco a
medida que se repiten los ataques de tos. A la misma vez, los
bronquios inflamados entorpecen la entrada y salida de aire. Este
funcionamiento anormal hace que el enfisema amenace con su
aparición. Diez cigarrillos diarios, o cinco cigarrillos puros,
suponen una predisposición elevada a desarrollar un cáncer
pulmonar.
El director general para la Salud Pública, recuerda que “en los
últimos 50 años se ha demostrado que el tabaco origina alrededor
de 25 enfermedades o grupos de enfermedades con capacidad para
poner en peligro la vida de los consumidores habituales de tabaco
y también que muchas de estas enfermedades pueden ser evitadas,
retardadas o atenuadas si se deja de fumar”.
Encuesta de salud
Según los datos recogidos en la Encuesta de Salud de 1991, las
personas fumadoras eran un 49,8% (36,2% habituales y 13,6%
ocasionales). En los últimos 10 años se ha incrementado en casi el
12% la proporción de los no fumadores, pasando del 40,4% en 1991
al 52,2% en el 2001. Los exfumadores han aumentado, pasando del
9,7% del 91 al 11,8% en el 2001. Por otro lado, ha disminuido en
un 4,6% la población de fumadores ocasionales y en un 4,2% la de
fumadores habituales.
Sin embargo, mientras que los hombres han disminuido
significativamente sus tasas de consumo, mujeres lo han aumentado
ligeramente, sobre todo entre las más jóvenes. Por lo que se
refiere a la edad de inicio en el consumo de tabaco, el Director
General ha señalado que en estos diez años no se han producido
variaciones significativas, pasando de un valor medio de 17,87
años en 1991 a 17,35, en 2001.
En este sentido, recordar que el consumo de tabaco se relaciona
con más de 25 enfermedades y es el principal factor causal de,
aproximadamente, el 30% de todos los cánceres –pulmón, cavidad
oral, laringe, faringe, esófago, vejiga y riñones.
En cuanto a los beneficios del abandono del tabaco, se debe
destacar que un año después de haber abandonado el hábito
tabáquico, el riesgo de enfermedades coronarias se reduce un 50%,
y en 15 años, el riesgo relativo de fallecimiento por dichas
enfermedades para una persona exfumadora se aproxima al de una
persona no fumadora.
Entre 10 y 14 años después de haber abandonado el tabaco, el
riesgo de mortalidad por cáncer disminuye prácticamente hasta los
niveles de las personas que nunca han fumado.
Unidades de deshabituación
Las terapias que realizan algunas dependencias constan de
varias sesiones en las que se evalúa la posible presencia de
enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, se sienta la
indicación del tratamiento farmacológico del síndrome de abstencia,
se informa de los riesgos para la salud que entraña el tabaco y se
asesora sobre las técnicas que pueden ayudar en esta adicción.
Cuando una persona que quiere dejar el tabaco acude a estas
consultas, lo primero que se hace es evaluar su motivación y su
grado de dependencia a la nicotina porque de ello dependerá que se
le someta a un tratamiento farmacológico o no.
El porcentaje de éxito de estas dependencias es de un 31% de
pacientes que logran deshabituarse.
El fumador pasivo
Quienes respiran el humo que desprenden los cigarrillos de las
personas que los rodean reciben el nombre de fumadores pasivos.
Resulta inevitable no inhalar éste cuando nos encontramos en un
habitáculo donde varias personas consumen tabaco o, simplemente,
al estar junto al fumador.
Este es un hecho muy grave. No sólo porque alguien sano, que no
posee el hábito del tabaquismo, recibe los efectos nocivos de una
sustancia ajena a él, sino, sobre todo, por que este humo que
respira sin quererlo, resultado de la quema del cigarrillo, es aún
más perjudicial que el que injiere el propio fumador. De hecho,
contiene aún un mayor porcentaje de nicotina, alquitrán y monóxido
de carbono. Los fumadores pasivos incrementan así el riesgo de
sufrir cáncer u otras patologías pulmonares y circulatorios
Síntomas de alerta
Falta de aliento:
fumar reduce la capacidad pulmonar y dificulta la respiración
durante el esfuerzo físico, con peligro de padecer una bronquitis
o un enfisema.
Indigestión:
la úlcera puede estar originada o agravarse por el tabaco. Sus
consecuencias más claras son dolores abdominales, acompañados de
vómitos y náuseas.
Sangre en la orina:
uno de los síntomas más preocupantes del cáncer de vejiga o de
riñón que se desarrolla, con mayor frecuencia, entre los grandes
fumadores.
Manchas en la boca:
de color rojo o blanco que, en ocasiones, son consecuencia de
ciertas alteraciones cancerígenas. Se debe acudir al médico o al
dentista.
Tos:
que en un fumador puede convertirse en persistente y, por lo
tanto, derivar en una bronquitis, un enfisema o un cáncer de
pulmón.
Dolores toráxicos:
el tabaquismo aumenta el porcentaje de enfermedades coronarias,
con fuertes dolores toráxicos durante el ejercicio físico, y
ataques de corazón.
Problemas circulatorios:
los calambres en las piernas mientras se camina alertan sobre una
circulación irregular. Si no se abandona el hábito de fumar se
pueden desarrollar hábitos mayores.
Así que, ha dejar el cigarro
mis amigos.
fuente: SEPAR
Cigarrillos durante la gestación: un hábito
nada recomendable

De acuerdo a los
especialistas, el tabaquismo atenta de diversas formas contra la mujer
embarazada y su hijo en gestación. Y lo mismo ocurre en la mujer que
intenta quedar embarazada. En esta nota usted recibirá información
acerca de los distintos peligros que presenta el cigarrillo durante el
embarazo, los últimos estudios que fundamentan la necesaria precaución y
los tratamientos a los que es posible recurrir para abandonar el hábito
de fumar.
"El tabaco promueve gran parte de las enfermedades
no transmisibles: la enfermedad cardiovascular, y más específicamente la
enfermedad coronaria, el accidente cerebrovascular, distintos tipos de
cáncer,
principalmente los de pulmón, laringe, esófago, vejiga, útero-, la
enfermedad pulmonar obstructiva respiratoria (EPOC) y el enfisema
pulmonar; pero en la mujer que fuma, a todos estos peligros, hay que
agregar los riesgos que el tabaquismo implica para el embarazo e incluso
para la concepción de un niño", afirma el doctor Fernando Verra,
neumonólogo, diplomado en tabaquismo en la Universidad de París,
Francia, y médico de planta de la División Neumonología del Hospital de
Clínicas de Buenos Aires, Argentina.
Pero el cigarrillo es un
problema aún antes de que la mujer quede embarazada. "En la mujer, el
cigarrillo trae varios problemas relacionados con la concepción.
Principalmente, porque la nicotina es una sustancia química que funciona
como un potente espermicida, por lo que muchas jóvenes que fuman en gran
cantidad no pueden quedar embarazadas -explica el licenciado Leonardo
Daino, antropólogo, educador para la salud y psicólogo, director de la
Campaña Antitabaco de la Liga Argentina de Lucha Contra el Tabaco (LALCEC)-.
Sucede que el sulfato de nicotina es una sustancia muy tóxica, que
incluso es usado en algunos lugares como plaguicida".
"Por otro
lado, el cigarrillo en la embarazada favorece numerosos inconvenientes
de distinta gravedad, como el desprendimiento temprano de la placenta,
la muerte prematura del feto, el parto prematuro, el bajo peso del
neonato y la muerte súbita del lactante", agrega el licenciado Daino.
Mientras algunos de estos inconvenientes implican directamente la muerte
del bebé en gestación, otros atentan contra la calidad de vida futura
del mismo, pues el parto prematuro y el bajo peso al nacer comprometen
la salud del recién nacido.
Además,
explica Daino, está demostrado que el recién nacido de una madre
fumadora tiene mayor riesgo de padecer infecciones en los pulmones y en
los oídos, y otras enfermedades como el asma y la pulmonía.
Fuente: buenasalud
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